Nuestra vocación misionera nos llama a contactar a
las personas que buscan a Dios y a aquéllas que no
participan en ninguna comunidad de fe; nos compromete pues con la
primera evangelización y a la reevangelización.
Respondemos a esta llamada cuando urgimos a la Iglesia local a
confrontarse con el mundo para darle el testimonio de la Buena Nueva a
través de su presencia, su servicio, su alegría y
esperanza. También alentamos a las comunidades locales a
ofrecer a los buscadores de Dios una acogida realmente cordial en la
Iglesia.